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Diferencia entre retraso del habla, retraso del lenguaje y autismo

El trastorno del espectro autista (TEA) es un trastorno del neurodesarrollo con el que nacen los niños y que les afecta durante toda su vida. Uno de los síntomas característicos del autismo es el déficit de comunicación.

Sin embargo, el autismo no es lo mismo que un niño con retraso en el habla o el lenguaje. De hecho, el retraso del habla, el retraso del lenguaje y el autismo son tres trastornos distintos que pueden afectar a los niños de formas radicalmente diferentes.

Aunque existen similitudes entre las tres, hay diferencias que es importante comprender.

En este artículo describiremos la diferencia entre retraso del habla, retraso del lenguaje y autismo.

Principales conclusiones

  • Retraso del habla afecta a la capacidad del niño para producir sonidos o palabras con claridad, pero no suele afectar a la comprensión ni a las habilidades sociales.
  • Retraso lingüístico afecta a la comprensión (receptiva) o a la formación (expresiva) del lenguaje, pero el desarrollo social suele ser adecuado a la edad.
  • Trastorno del espectro autista (TEA) afecta a múltiples áreas, como el habla, el lenguaje, la interacción social, el comportamiento y el procesamiento sensorial.
  • Los retrasos en el habla y el lenguaje pueden producirse de forma independiente o paralela al autismo.
  • El tratamiento del TEA es más amplio y suele incluir terapia ABA, mientras que los retrasos del habla/lenguaje se tratan con logopedia.

Índice

¿Qué es el retraso del habla?

El retraso del habla se caracteriza porque el niño tiene problemas de articulación, es decir, para producir palabras o sonidos. También puede clasificarse como un problema para pronunciar palabras de forma clara y comprensible para los demás.

Los retrasos del habla pueden afectar a niños de todo tipo, ya padezcan TEA, alguna otra afección o sean neurotípicos.

En general, los niños que sufren un retraso del habla tienen sólidas habilidades de interacción social, comprenden las señales verbales y no verbales, pueden utilizar gestos como señalar con el dedo y saludar con la mano, y mantienen un buen contacto visual con los demás.

También comprenden el lenguaje a un nivel apropiado para su edad. Esto significa que saben lo que dicen los demás y pueden seguir instrucciones como cabría esperar de un niño de su edad.

El problema, entonces, es que producen las palabras o los sonidos que componen el habla.

Categoría Retraso del habla Retraso lingüístico Trastorno del espectro autista (TEA)
Definición Dificultad para producir sonidos o palabras con claridad Problemas para comprender o formar el lenguaje (receptivo o expresivo). Trastorno del desarrollo neurológico que afecta a la comunicación, el comportamiento y la interacción social.
Comprensión lingüística Adecuado a la edad A menudo con retraso A menudo perjudicado
Producción del habla Área principal de dificultad Puede verse afectado o no A menudo afectados (por ejemplo, ecolalia, tono inusual)
Habilidades sociales Normalmente adecuados para la edad Normalmente adecuados para la edad A menudo deficiente (poco contacto visual, falta de interacción)
Comportamiento Normalmente típico Normalmente típico Intereses restringidos, comportamientos repetitivos, sensibilidades sensoriales
Tratamiento Logopedia Logopedia y/o terapia del lenguaje Terapia ABA (puede incluir logopedia)

¿Qué es un retraso lingüístico?

Un retraso del lenguaje puede caracterizarse de dos maneras. Puede ser receptivo, lo que significa que tienen problemas para comprender el lenguaje, o expresivo, lo que significa que tienen problemas para formar palabras o frases.

Muchos niños con retraso en el lenguaje tienen un desarrollo típico, como el resto de sus compañeros neurotípicos, aunque puede que lo hagan a un ritmo más lento en lo que se refiere al lenguaje. Es posible que se relacionen bien con los demás, utilicen y comprendan las señales no verbales, establezcan un buen contacto visual y mucho más.

Su retraso se refiere específicamente a la comprensión o expresión del lenguaje. Tampoco es infrecuente que los niños presenten al mismo tiempo un retraso del lenguaje y del habla.

¿Qué es el autismo?

El autismo, por su parte, es un trastorno del neurodesarrollo mucho más amplio y complejo. Aunque puede afectar tanto al habla como al lenguaje, suele abarcar también mucho más que eso.

Otros síntomas comunes del TEA son el déficit de interacción social, los intereses restrictivos, los comportamientos repetitivos y las sensibilidades sensoriales. Es posible que los niños con espectro autista no sean capaces de establecer un buen contacto visual, no puedan mantener una conversación con sus compañeros, no entiendan las señales no verbales y sociales, tengan un tono de voz inusual y utilicen un habla repetitiva, también conocida como ecolalia.

El autismo también puede afectar significativamente al comportamiento del niño. Pueden realizar acciones repetitivas, centrarse intensamente en rutinas específicas, objetos o incluso partes de objetos.

Pueden experimentar sensibilidad a determinados estímulos sensoriales, como sonidos, texturas, luces y olores, evitándolos o gravitando hacia ellos.

Así pues, aunque el autismo puede afectar al desarrollo del habla y el lenguaje de un niño, se trata de un trastorno mucho más amplio que afecta a muchos otros aspectos de su vida.

¿Cómo se trata a los tres?

Los retrasos en el habla y el lenguaje suelen tratarse con logopedia. Esta terapia se centra en los déficits que causan los retrasos en el habla o el lenguaje y en esos aspectos del desarrollo del niño.

El autismo, por otra parte, suele abordarse con un enfoque más global a través del análisis conductual aplicado (terapia ABA). Mientras que la logopedia puede formar parte del plan de tratamiento de un niño autista, la terapia ABA adopta un enfoque más completo para abordar de forma holística cualquier problema al que se enfrente el niño.

Se trata de un enfoque del aprendizaje basado en la ciencia que ayuda a los niños a desarrollar las habilidades comunicativas, sociales y de la vida diaria con las que suelen tener dificultades, al tiempo que les ayuda a modificar ciertos comportamientos que pueden ser negativos y/o perjudiciales.

Mediante un plan de tratamiento personalizado, los terapeutas ABA ayudan a los niños a progresar gradualmente hacia los objetivos fijados, ajustando el plan sobre la marcha para ayudarles a vivir de la forma más independiente posible.

Blue Gems ABA atiende a niños con espectro autista

El retraso del habla, el retraso del lenguaje y el autismo comparten algunas similitudes, pero hay muchas diferencias que los diferencian. Aunque los niños con TEA también pueden experimentar retrasos en el habla y el lenguaje, también se ven afectados por síntomas mucho más amplios.

En Blue Gems ABA, nuestro equipo de terapeutas experimentados ayuda a los niños con espectro autista a crecer mediante planes de tratamiento de terapia ABA específicos. Nos dirigimos a todos los aspectos del desarrollo del niño, ayudándoles a construir las habilidades y modificar los comportamientos que necesitan para servirles bien durante toda su vida.

Para más información Contacto hoy.

Preguntas más frecuentes (FAQ)

  • ¿Puede un niño tener a la vez retraso del habla y autismo?
    Sí. Muchos niños autistas también tienen retrasos en el habla, pero no todos los niños con retrasos en el habla son autistas.
  • ¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene autismo o sólo un retraso del habla?
    Busque signos más generales, como poco contacto visual, comportamientos repetitivos y dificultades de interacción social. Una evaluación del desarrollo puede aclararlo.
  • ¿Es lo mismo retraso del lenguaje que retraso del habla?
    No. El retraso del habla consiste en producir sonidos; el retraso del lenguaje implica comprender o formar frases y palabras.
  • ¿Cuándo debo buscar ayuda?
    Si su hijo no alcanza los hitos de la comunicación o muestra signos de retraso, lo mejor es consultar pronto a un pediatra o especialista.
  • ¿Qué terapia es mejor para el autismo?
    La terapia de Análisis Conductual Aplicado (ABA) se considera el tratamiento de referencia para el autismo, a menudo combinado con otros apoyos como la logopedia.