Apoyo a los simulacros de incendio con estrategias ABA
Los niños con trastorno del espectro autista (TEA) se enfrentan a muchas dificultades en el entorno escolar que sus compañeros neurotípicos no tienen. Además de los déficits sociales y de comunicación, pueden tener comportamientos repetitivos, intereses restrictivos y sensibilidad sensorial.
Con planes y enfoques bien pensados, se pueden crear entornos inclusivos en las aulas para apoyar mejor a los niños con espectro autista.
Sin embargo, hay algunos aspectos de la escuela que pueden plantear retos particulares a los niños con autismo. Uno de ellos es la preparación para emergencias, que ha cobrado aún más importancia en los últimos años.
A medida que ha aumentado la prevalencia del autismo, se ha prestado más atención al apoyo a los niños con autismo durante los simulacros de preparación para emergencias.
En este artículo, hablaremos del apoyo a los simulacros de incendio escolares con estrategias de terapia ABA.
Principales conclusiones
- Los alumnos con autismo suelen necesitar una preparación estructurada para enfrentarse a los simulacros de incendio.
- Las estrategias de ABA, como las historias sociales y la desensibilización gradual, pueden reducir la ansiedad y fomentar la seguridad.
- Las herramientas sensoriales desempeñan un valioso papel a la hora de ayudar a los niños a gestionar entornos abrumadores.
- La exposición paso a paso fomenta la confianza y la independencia final en situaciones de emergencia.
- El apoyo del equipo de terapeutas y educadores es esencial durante todo el proceso.
Índice
Los retos a los que se enfrentan los alumnos con autismo durante los simulacros de incendio
Los simulacros de incendio y otros simulacros de preparación para emergencias presentan retos únicos para los alumnos con autismo. De hecho, estos alumnos pueden ser incluso más vulnerables durante estos simulacros que otros alumnos neurotípicos.
En primer lugar, los simulacros de incendio suponen una gran alteración de las rutinas normales. A los niños autistas les suele gustar la estructura y la previsibilidad, y los pequeños cambios en su rutina pueden agobiarles o provocarles ansiedad rápidamente.
En segundo lugar, los simulacros de incendio son experiencias muy sensoriales. Hay mucho ruido de alarmas de incendio y alumnos y profesores llenando pasillos y escaleras. Puede haber luces brillantes y otros estímulos sensoriales que pueden provocar una sobrecarga en un niño con autismo.
Por último, también está el hecho de que los simulacros de incendio pueden perturbar la experiencia de aprendizaje de los alumnos autistas, a los que puede resultarles difícil retomar el ritmo cuando vuelven al aula, incluso si han sido capaces de manejar bien el cambio de rutina y los estímulos sensoriales.
Preparación con terapia ABA
Una parte importante del apoyo a los simulacros de incendio con terapia ABA consiste en la preparación. Los terapeutas y los profesores deben preparar a los alumnos para lo que les espera en el simulacro de incendio explicándoles de forma creativa en qué consiste.

Una estrategia terapéutica ABA habitual en este sentido son las historias sociales. Se trata de guías personalizadas y visuales que pueden ayudar a un alumno con autismo a entender mejor qué es un simulacro de incendio y qué puede encontrarse durante uno.
En realidad, se mete al niño en la propia historia, junto con otros profesores, alumnos y entornos que conoce, lo que le ayuda a sentirse más cómodo con el tema. Las historias sociales pueden ayudar a describir lo que ocurrirá en cada fase del simulacro de incendio, lo que el niño puede encontrarse y lo que se espera de él en última instancia.
La preparación también puede hacerse mediante vídeos instructivos, cuentos y otros apoyos visuales, todos ellos destinados a enseñar los conceptos de seguridad que hay detrás de un simulacro de incendio para que, cuando se produzca uno real, el niño no se quede completamente descolocado.
Desensibilización gradual
Otra estrategia fundamental de la terapia ABA es la exposición gradual a situaciones nuevas. En el caso de un simulacro de incendio, se trataría más bien de una desensibilización gradual.
Al exponer al alumno poco a poco a las partes del simulacro de incendio, de una en una, puede resultarle más fácil captar el concepto al ver a otros progresar en él, sin sentirse demasiado ansioso o abrumado.
El enfoque podría consistir en permitir que el alumno se quede fuera con un profesor o terapeuta para que pueda ver a los demás alumnos y profesores realizar el simulacro de incendio. Aunque no participe directamente en el simulacro, estará expuesto a muchos de sus elementos.
A continuación, el niño puede observar el simulacro de incendio desde el interior. Si es necesario, se le pueden dar herramientas sensoriales que le ayuden a gestionar sus emociones, como juguetes inquietantes o auriculares con cancelación de ruido.
La siguiente etapa en el progreso puede ser practicar el ejercicio sin las herramientas sensoriales para que puedan trabajar en la gestión de sus emociones.
Con el tiempo, todo esto se puede conjugar para que el niño pueda participar en el simulacro de incendio, al principio con la ayuda y el apoyo directos de un profesor o terapeuta y, con el tiempo, como parte de toda la clase.
Esta exposición gradual a los simulacros de incendio no sólo fomenta la comprensión, sino que ayuda a los niños con autismo a no sentirse abrumados o ansiosos, lo que en última instancia conduce a una generalización de las habilidades necesarias.
Blue Gems ABA enseña diversas habilidades a niños con TEA
Los simulacros de incendio y otros simulacros de respuesta a emergencias pueden resultar abrumadores para los niños con TEA en entornos escolares. Sin embargo, siguiendo estrategias ABA, estos niños pueden desarrollar las habilidades que necesitan para participar eficazmente en estos simulacros.
En Blue Gems ABANuestro equipo de terapeutas enseña diversas habilidades a los niños con TEA. Creamos planes de tratamiento personalizados para ellos que pueden dirigirse a una variedad de habilidades o comportamientos basados en sus fortalezas, desafíos, preferencias y necesidades únicas.
Para más información Contacto hoy.
Preguntas frecuentes
P: ¿Qué es una historia social?
Un cuento social es una narración visual personalizada que explica una situación, como un simulacro de incendio, para ayudar al niño a entenderla y sentirse preparado para ella.
P: ¿Cómo pueden ayudar las herramientas sensoriales durante un simulacro de incendio?
Herramientas como los auriculares con supresión de ruido y los objetos de intranquilidad ayudan a gestionar la sobrecarga sensorial, haciendo que la experiencia sea más tolerable para los alumnos con autismo.
P: ¿Cuánto tiempo tarda un niño en participar plenamente en un simulacro de incendio?
Varía en función del niño. La terapia ABA hace hincapié en la progresión gradual adaptada a las necesidades y el nivel de comodidad del individuo.
P: ¿Pueden los profesores aplicar estas estrategias ABA sin un terapeuta?
Sí, con orientación. Los profesores pueden utilizar historias sociales, ayudas visuales y colaborar con los terapeutas para apoyar eficazmente al alumno.




