Cómo afectan el hambre y la hidratación al comportamiento autista
Para muchos padres de niños con trastorno del espectro autista (TEA), una crisis repentina de comportamiento o un período de irritabilidad pueden parecer surgidos de la nada.
Su hijo puede parecer feliz, contento y entregado al juego en un momento dado y, al siguiente, sentirse abrumado y frustrado. Cuando esto ocurre, los padres pueden buscar desencadenantes sociales o ambientales complejos.
A veces, sin embargo, la respuesta es simplemente que el niño necesita una regulación biológica.
El hambre y la hidratación desempeñan un papel fundamental en la forma en que las personas regulan sus emociones y su concentración. Piensa en alguna ocasión en la que tuviste "hambre" y manifestabas ciertos comportamientos irracionales cuando tenías hambre o sed.
Para los niños con autismo, estos efectos se magnifican. Si entendemos cómo afecta el estómago vacío o el hambre al comportamiento, podemos ayudar mejor a los niños con autismo a mantenerse regulados y preparados para aprender.
En este artículo, hablaremos de cómo el hambre y la hidratación afectan al comportamiento autista y de cómo puede ayudar el análisis aplicado del comportamiento (terapia ABA).
Índice
Comprender el "sentido oculto" de la interocepción
La interocepción suele denominarse el octavo sentido. Es el sentido que nos permite sentir lo que ocurre dentro de nuestro cuerpo.
Incluye señales como el corazón acelerado, la vejiga llena o la sensación de hambre.
Muchos niños autistas experimentan hiposensibilidad interoceptiva. Esto significa que pueden no sentir hambre o sed hasta que se encuentran en un punto de agotamiento físico o malestar extremo.

Como tienen problemas para comunicar esta angustia interna desde el principio, a menudo se manifiesta como un problema de conducta.
La terapia ABA considera estos comportamientos como una forma de comunicación. En otras palabras, el niño sólo está reaccionando a una necesidad física que no sabe cómo etiquetar.
Cómo afecta la deshidratación al cerebro
Alrededor de 75% del cerebro está formado por agua. Los estudios han demostrado que incluso una deshidratación leve, definida por una pérdida de agua corporal de entre 1% y 2%, puede afectar a funciones cognitivas como la memoria a corto plazo, el estado de alerta y el seguimiento visomotor.
Para un niño con TEA que ya está trabajando duro para procesar su mundo, la deshidratación añade una capa significativa de estrés neurológico.
Cuando un niño tiene sed, su umbral sensorial disminuye. Un sonido que normalmente tolera, por ejemplo, puede volverse doloroso de repente y provocarle agresividad o un ataque de nervios.
Una hidratación adecuada actúa como amortiguador, manteniendo el sistema nervioso más resistente frente a los factores estresantes cotidianos.
Azúcar en sangre y regulación emocional
Todo el mundo tiene "hambre" de vez en cuando, pero para un niño con autismo, los bajones de azúcar en sangre pueden ser especialmente perturbadores.
Muchos niños autistas son quisquillosos con la comida debido a su sensibilidad sensorial. Si su dieta es rica en carbohidratos simples o azúcares, pueden experimentar un ciclo de subidas y bajadas.
Durante un bajón de azúcar en sangre, el cuerpo libera las hormonas del estrés cortisol y adrenalina para compensar.
Esta respuesta de "lucha o huida" que sigue puede llevar a ...
- Aumento de comportamientos repetitivos como la estimulación
- Dificultad para pasar de una actividad a otra
- Menor paciencia para las tareas difíciles
- Letargo físico o hiperactividad repentina
Los terapeutas ABA pueden utilizar el Análisis de Tareas para ayudar a las familias de niños con autismo a identificar estos patrones. Si un niño tiene sistemáticamente un pico de comportamiento a las 11 de la mañana, se puede comprobar si ha tomado suficientes proteínas en el desayuno y/o agua desde entonces.
A menudo, un pequeño tentempié rico en proteínas puede ser más eficaz que cualquier intervención conductual en ese momento concreto.
Incorporación de la nutrición y la hidratación a los objetivos de la terapia ABA
La terapia ABA debe centrarse no sólo en los objetivos sociales y académicos, sino también en el autocuidado y la autonomía. Ayudar a un niño a reconocer y responder a sus propias necesidades corporales es una habilidad vital fundamental.
Entre las estrategias que pueden emplearse para ello figuran...
- Horarios visuales: Incluir pausas para beber agua y merendar como partes no negociables del día para que el niño no tenga que depender de señales internas.
- Comprobaciones visuales: Utilizar un cuadro de control corporal en el que el niño pueda señalar cómo siente el estómago (lleno, vacío, dolor, etc.).
- Tableros de elección: Dar al niño la posibilidad de elegir entre dos opciones sanas e hidratantes para fomentar la autonomía en su alimentación.
Consejos para que los padres creen un entorno regulado
Ayudar a su hijo a mantenerse hidratado y alimentado requiere un enfoque proactivo. Como es posible que su hijo no le pida de beber, considere...
- La regla de la botella de agua: Mantén siempre a la vista tu botella de agua favorita.
- Alimentos con alto contenido en agua: Si tu hijo se resiste a beber agua, prueba con alimentos hidratantes como la sandía, los pepinos o las naranjas.
- Maridaje: Empareja una actividad preferida con un momento para repostar, como comer tres trozos de yogur y luego jugar con el iPad.
Blue Gems ABA apoya al niño en su totalidad
En Blue Gems ABASabemos que un niño no puede desarrollar todo su potencial si no tiene cubiertas sus necesidades biológicas básicas. Nos enorgullecemos de tener en cuenta todos los aspectos, incluidos el sueño, la nutrición y la hidratación, para garantizar que nuestras sesiones de terapia sean lo más productivas y positivas posible.
Nuestros equipos clínicos trabajan mano a mano con las familias para identificar el porqué de cada comportamiento. Al abordar los acontecimientos del entorno físico, como el hambre y la sed, despejamos el camino para un crecimiento social y cognitivo significativo.
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