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Ayudar a los niños a recuperarse tras una crisis nerviosa

Los padres de niños con trastorno del espectro autista (TEA) se enfrentan a menudo a retos relacionados con las respuestas emocionales intensas que tienen sus hijos cuando se sienten abrumados. Las crisis pueden producirse por diversos motivos y no siempre son fáciles de prevenir.

Los niños autistas suelen tener dificultades que sus compañeros neurotípicos no tienen. Esto incluye déficits de comunicación, problemas de interacción social y sensibilidad sensorial.

Pueden sentirse ansiosos y abrumados con facilidad si están en un lugar lleno de gente, tienen que interactuar con otras personas o se enfrentan a sonidos fuertes, luces brillantes u olores intensos. Si les cuesta comunicar lo que sienten y lo que necesitan, las emociones pueden acabar desbordándose y manifestarse en forma de crisis.

Aunque no cabe duda de que es un reto, los padres pueden aprender la mejor manera de apoyar a sus hijos antes, durante y después de una crisis con la orientación adecuada a través del equipo de terapia ABA (análisis conductual aplicado) de su hijo.

En este artículo nos centraremos en ayudar a los niños a recuperarse tras una crisis.

Principales conclusiones
  • Los niños con autismo pueden sufrir crisis cuando se sienten abrumados por los estímulos sensoriales o el estrés emocional.
  • Proporcionar espacio y reducir los estímulos puede ayudar a los niños a calmarse mejor.
  • Las conductas de estimulación seguras suelen ser útiles para la autorregulación emocional.
  • Esperar antes de hablar de la crisis permite al niño recuperarse por completo.
  • La reafirmación y la validación emocional ayudan a los niños a sentirse apoyados y comprendidos.
  • Identificar los factores desencadenantes puede ayudar a prevenir futuras crisis y a mejorar las estrategias de afrontamiento.

Índice

Medio ambiente

Muchos niños autistas necesitan espacio. Cuando los padres abarrotan al niño, lo agarran e intentan intervenir, a menudo pueden provocar que la situación se agrave y que el niño se sienta aún más abrumado.

Es importante que los padres respeten el espacio de sus hijos, sobre todo si tienen dificultades para gestionar sus emociones.

Es posible que su hijo muestre conductas autoestimulatorias como golpearse los pies o mecerse hacia delante y hacia atrás para intentar centrarse. Lo importante es asegurarse de que las conductas de estimulación de tu hijo no son perjudiciales para sí mismo ni para los demás, o de que existe un espacio seguro al que pueda acudir si aún no está bajo control.

Una zona tranquila y cómoda, con poca luz y sin sonidos o con sonidos suaves, puede dar a tu hijo el tiempo y el espacio necesarios para calmarse. Puedes crear un espacio como este en tu casa, donde tu hijo pueda ir si tiene una crisis, y llenarlo de cosas que puedan ayudarle, como juguetes inquietantes, mantas con peso o auriculares con cancelación de ruido.

Escenario Qué deben hacer los padres Por qué ayuda
Crear espacio Deja espacio físico a tu hijo y evita apiñarlo o agarrarlo. Evita el agobio adicional y reduce el riesgo de escalada.
Proporcione un entorno tranquilo Lleve a su hijo a un lugar tranquilo, con luz tenue y sonido mínimo. Reduce la sobrecarga sensorial y ayuda a asentar el sistema nervioso.
Permitir la autorregulación Permita comportamientos de estimulación seguros, como balancearse, dar golpecitos o pasearse. Estos comportamientos pueden ayudar a tu hijo a regular sus emociones y recuperar el control.
Esperar antes de hablar Dale tiempo a tu hijo para que se calme del todo antes de hablar de lo ocurrido. Evita que se vuelvan a desencadenar emociones y permite una comunicación más clara.
Ofrecer seguridad Acércate con calma y tranquiliza a tu hijo asegurándole que está a salvo y no tiene problemas. Crea seguridad emocional y refuerza la confianza.
Identificar los factores desencadenantes Hable de los posibles desencadenantes una vez que su hijo esté tranquilo y receptivo. Ayuda a los padres a comprender las pautas y a reducir futuras crisis.

Comportamiento

La forma en que los padres actúan y reaccionan durante y después de la crisis del niño desempeña un papel fundamental en su evolución.

Como ya se ha dicho, es importante que los padres respeten el espacio de sus hijos, incluso después de que se hayan calmado. Aunque puede resultar tentador ir inmediatamente a ver al niño cuando se haya calmado, es mejor darle tiempo para que se calme del todo.

Transcurridos unos 30 minutos, quizá te parezca bien acercarte a tu hijo para hablarle de la crisis. Es importante que no le reprendas, sino que le asegures que comprendes que la crisis no es culpa suya y que está a salvo.

Apoye a su hijo.

Anímales a comunicar cómo se sienten, sé receptivo a lo que dicen y paciente mientras lo hacen. Valida sus sentimientos reconociendo que lo que estaban experimentando era abrumador y real.

No te centres en los comportamientos durante la crisis. En lugar de eso, intenta ayudar a tu hijo a identificar cuáles pueden haber sido algunos de los desencadenantes para que puedas ayudarle a gestionarlo mejor en el futuro.

Autocuidado

Las crisis pueden ser física y mentalmente agotadoras, tanto para el niño como para los padres. Si quieres apoyar a tu hijo lo mejor que puedas en todo momento, debes practicar el autocuidado.

Esto es especialmente importante después de una crisis. Una de las mejores formas de ayudar a tu hijo a recuperarse tras una crisis es recuperarse de forma saludable con él.

Asegúrate de que todos estáis bien hidratados y de que tenéis suficiente comida, ya que el desgaste físico de una crisis puede ser intenso.

Cuando su hijo ya no esté o se haya ido a la cama por la noche, adopte comportamientos saludables que le ayuden a relajarse y tranquilizarse. Lea un libro, vea la televisión, haga ejercicio o haga lo que sea que le mantenga en el estado físico y mental adecuado para poder apoyar mejor a su hijo con autismo en todos los retos a los que seguramente se enfrentará.

Blue Gems ABA ayuda a los padres de niños con autismo

Los niños con autismo pueden sufrir más crisis que sus compañeros neurotípicos, y pueden ser más graves. Como padres, es importante saber cómo manejarlas durante y después de la crisis para que su hijo reciba el apoyo necesario.

En Blue Gems ABAIntegramos a los padres y cuidadores en el plan de tratamiento de la terapia ABA para ayudarles a aprender habilidades que puedan utilizar en casa. Esto incluye darles apoyo para ayudar a sus hijos a recuperarse después de una crisis.

Para más información Contacto hoy.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo debo esperar para hablar con mi hijo después de una crisis?
Suele ser útil esperar unos 20-30 minutos o hasta que el niño parezca totalmente tranquilo antes de hablar de la situación.

¿Debo impedir que mi hijo estimule durante una crisis?
No necesariamente. Si el comportamiento es seguro y no perjudicial, la estimulación puede ayudar a su hijo a regular sus emociones.

¿Qué tipo de entorno ayuda a un niño a recuperarse de una crisis?
Un espacio tranquilo, con poca luz, ruido mínimo y herramientas reconfortantes, como juguetes inquietantes o mantas con peso, pueden ayudar a tu hijo a recuperarse.

¿Está bien hablar de lo que causó la crisis más tarde?
Sí. Una vez que su hijo esté tranquilo y receptivo, hablar de los factores desencadenantes puede ayudarles a ambos a comprender y gestionar mejor situaciones similares en el futuro.

¿Cómo pueden cuidarse los padres después de una crisis?
Los padres también deben practicar el autocuidado hidratándose, comiendo y realizando actividades relajantes para poder seguir apoyando a su hijo de forma eficaz.